miércoles, 26 de noviembre de 2014

Trabajar sin un sueldo. Sectas Comerciales

Intenté hacer un blog, pero lo dejé colgado, y ahora quiero volver a retomarlo con un tema que cada vez está afectando a más gente sin empleo: Las estafas en el trabajo.

Voy a estrenarme con una denuncia a las ofertas de empleo fraudulentas que circulan por internet. Muchas no aclaran ni el nombre de la empresa, ni la labor del empleado, e incluso llegan a mentir sobre el puesto que ofrecen. Sí, señores. Todo sea por conseguir comerciales que se pateen las calles de cualquier ciudad a cambio de unas comisiones que probablemente no llegarán. Y si llegan serán mal.
Ojo, no me estoy metiendo con los comerciales, su trabajo lo hacen bien. Me estoy metiendo con las Sectas Comerciales. Es decir: engañar a la gente que busca trabajo ofreciéndoles un puesto y dándoles otro a base de técnicas fraudulentas.

Bien, empezaré por donde hemos empezado todos los que queremos una oportunidad "sencilla" de meter la cabecita en el mercado laboral: Internet.
¡Ay, inocente de mí! Busqué ofertas por internet, la primera para la que me llamaron era de ambientadores, y me rechazaron porque al ser tan joven no tendría dinero (efectivamente, por eso busco trabajo, y tal) para poner una cantidad al empezar el negocio.
En la segunda me quisieron vender la moto de comercial de una ONG. La gracia del asunto es que publicaban la oferta con sueldo fijo de 711 + comisiones por una ONG. Cuando llegué al sitio era otra ONG distinta y ¿sueldo fijo? ¡JA! Sólo comisiones por hacer socios. Así que les dije que quería sueldo fijo y sí, me lo concedieron: 300€ netos si hacía tantos contratos, si no, ni un euro. Les mandé a cagar a la vía, obviamente, no iba a instar a la gente a gastar su dinero en una ONG por 300€. Quien quiera colaborar seguro que se busca las mañas.
Volví a mi casa fracasada por no haber conseguido nada. Pero no llevaba ni una semana allí que me llamaron para un puesto de Atención al Cliente. Cuando me llamaron me llené de alegría porque no sería el típico puesto de comercial, sería atención al cliente en una oficina y estaba la mar de contenta. Así que, sin pensármelo, volví a la ciudad en la que busco trabajo. Y aquí empieza la chicha…
Me concretaron una entrevista por la mañana y, para mi sorpresa, el entrevistador era muy joven, es más, creo que tiene un año más que yo. Un chaval, vamos. Es más, en esa empresa la media es de 20 años.
Me preguntó un poco a cerca del CV, pero no mucho, rápidamente pasó a lo que le interesaba: hablar de su empresa.

Me dijo que, si pasaba esta entrevista, al día siguiente pasaría un día con ellos “de segunda entrevista” para ver si me gustaba el puesto, me adecuaba a la empresa, etc… Y, bueno, acepté. Le pregunté que si sería de atención al cliente y me dijo que sí, pero que debía ver más puestos de trabajo para ver cuál se adecuaba al mío y conocer el producto.
Total, que recibí la llamada. Me dijeron que al día siguiente calzado cómodo y muchas ganas de trabajar. ¡Allá que fui! Mi sorpresa fue cuando me dijeron que saldría a la calle (yo no lo sabía) acompañada de una chica (la líder, y también de RRHH sin ninguna titulación, claro, porque acaba de hacer 18 años), y un par de personas más. Una de ellas en entrevista y otro ya la había pasado.
Yo le pregunté que porqué estábamos en la calle, yo no quería ser comercial, pero la líder me dijo que esperase. Bien, todo el día andando y andando por la ciudad subiendo y bajando bloques de pisos llamando a las casas. Yo iba negada pero la muchacha (experta en ventas donde las haya) lo pintaba como “atención al cliente”. Es decir, le decía a la gente que sus vecinos se habían quejado, que estaba pagando de más… Les engañaba a ellos y a mí también. Acabé el día pensando que hacíamos una buena labor, que ayudábamos al cliente con problemas que tenía. Y el día fue entretenido, muy cansado, pero entretenido. Y pasé la segunda y la tercera entrevista, pese a haberme inventado el cuestionario.

Me dijeron que tendría tres días de entrenamiento (SIN CONTRATO), y que luego podría salir sola. Que debía estar 15 días de comercial y luego ya me buscarían otro puesto de trabajo. En eso insistían mucho. Pero en lo que más insistían era en el “Plan de Carrera”. Es decir: De una semana a un mes estás de comercial “raso”. Después, cuando consigues 12 contratos por semana pasas a ser líder, enseñas a nuevos comerciales, pero tú eres comercial también. Después de un tiempo y cuando consigues una estructura de equipo, pasas a ser administrativo (sin estudios), y aun así pasas el 20% de tu tiempo en la calle. Después de ahorrar tanto tiempo te promocionas a gerente y puedes tener tu propia empresa y elegir campaña. ¡¡Todo muy bonito!! Precioso… Si yo fuera una dama de las finanzas puede ser que hubiese optado en quedarme, pero… No me gustan las empresas, por algo estudie en la rama sanitaria. Así que tampoco tenía muchas ganas de promocionarme, y menos aún de ir pateándome las ciudades.
Pero yo seguía ahí. Esos tres días aguanté, nos llevaron a varios pueblos de la zona, así, casi de improviso, íbamos en autobús, en coches de compañeros… ¡Y aún no sabíamos el nombre de la empresa! Yo ya iba con la mosca detrás de la oreja porque en el puesto de la ONG acabé muy quemada sin ni siquiera firmar el contrato, y con estos no iba a ser menos.
Gente muy joven, simpática, abierta, motivadora… ¡Un paraíso de oficina alquilada! Música discotequera, reuniones de pie, lo pintan muy americano. Es una empresa internacional creada en Canadá que se está expandiendo a varios países. Pero, para ser internacional, no hay mucha información en la web.
Al día siguiente, firmamos el contrato y, algo que me resulta raro es que, pese a haberme dicho que sólo escogerían a dos personas de las que hemos ido a hacer la entrevista, yo los veo a casi todos ahí. El horario se supone que es fijo, de 11 a 20, pero… Creo que desde el primer día no empecé más a las 11. Y nunca he salido a las 20. Sino más tarde. Eso fue algo que a mí me machacó, cada día era peor porque era agotador al extremo, ir llamando casa por casa y fue lo que me llevó a sospechar. Aparte, decidí consultar el producto que vendíamos (o el producto que ofrecíamos para erradicar las quejas de los vecinos… ¿se habían quejado alguna vez?) y era una estafa. Todos estaban convencidos de que era lo mejor, pero yo a cada cosa que leía en internet me sentía peor, ya había hecho dos solicitudes. ¡¡Había estafado!! Y el último día, el viernes, no fui con mi mejor cara al trabajo. Al llegar la reunión se hizo en la terraza de un bar porque la oficina (alquilada) estaba ocupada ese día. Pero algo más raro aún, el gerente discutiendo con tres de mis compañeros. Al acabar, preocupada, le mandé un Whatsapp a uno pero no me dijo nada… Hasta por la noche.
Él me mandó dos páginas webs de bloggers también donde aparecían las famosas Sectas Comerciales.
¿Qué leches es eso? Son empresas que ofrecen empleos de promotores, administrativos, atención al cliente, azafatas… Pero nunca dicen “comercial”. Es más, en algunos anuncios pone “no comercial”. Y la gente cae. Al igual que en las sectas religiosas lo que hacen, mediante técnicas psicológicas, es conseguir que el empleado no se dé cuenta que sus derechos están siendo vulnerados, y es cierto, hay tan buen ambiente de trabajo, tanta motivación, tantas promesas de promoción instantánea, tantos ánimos, que el trabajador se siente bien ahí, las larguísimas jornadas laborales se compensan con el buen rollo de la empresa, es distinta, es americana, ponen música y gritan, hipermotivan. Cuando la gente se quiere dar cuenta está metido hasta las trancas, ha perdido dinero en transporte y comida, y tarde o temprano será como Autónomo, así que le sangrarán por otro lado, aunque eso no sé hasta qué punto sería. ¿Y luego? Si tienes suerte y eres un crack vendiendo puedes promocionar de verdad. Los que no tenemos ese don divino… Sólo perdemos dinero.
Es una ilegalidad dentro de la legalidad. En teoría, no puede pasar ni un solo día desde que el trabajador está en la empresa y empieza a trabajar, aunque sea de prueba. Y aquí pasas unos días sin contrato. Aunque en el contrato ponga que cobras cada semana desde que firmes el mismo, empezarías a cobrar después de 3 semanas de haber trabajado. Y, todavía no lo sé, pero he leído en internet que a lo mejor llevas 3 semanas trabajando a machete, que haces muchos contratos… Y resulta que de todos los que has hecho, como el cliente se ha echado atrás, no cobras nada. ¿En serio compensa patearse las calles de una ciudad sin saber si vas a cobrar o no?

Aquí os dejo un par de links para que veáis a lo que me refiero, aunque lo haya vivido, ellos lo explican mejor. Hay muchos más, podéis buscar en internet, os sorprendería lo que sale por ahí.

Si alguien tiene tiempo también es interesante ver el documental de "Equipo de Investigación: El precio de un trabajo", de La Sexta. 


Espero que os haya servido la información, y cuidadín con estas cosas. ¡Que no jueguen con la ilusión de la gente! 

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